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Dejar de enseñar para dejar aprender

La revolución metodológica en infantil

La Educación Infantil, que abarca desde los 0 hasta los 6 años, es una etapa fundamental en el desarrollo del ser humano. Durante estos primeros años de vida , los niños y niñas construyen las bases de su desarrollo cognitivo, emocional, social y físico. Por ello, elegir una metodología adecuada no es solo una cuestión pedagógica, sino una gran responsabilidad moral. A lo largo de este artículo, exploramos las metodologías educativas más influyentes y reflexionamos sobre cuál ofrece una mejor respuesta a las demandas del desarrollo infantil temprano.

Para entender que una metodología  es adecuada en Educación Infantil debemos tener en cuenta que debe :

Respetar los ritmos individuales de aprendizaje.
Promover el juego como herramienta principal de aprendizaje.
Fomentar la autonomía y la autoestima.
Favorecer el desarrollo emocional y social.
Estar centrada en el niño y en su entorno próximo (familia, comunidad).

Existen diversas metodologías reconocidas que se aplican, combinan o adaptan en la etapa infantil. Algunas de las más destacadas son:

A. Método Montessori

Una propuesta educativa centrada en fomentar la autonomía del niño a través del descubrimiento como experiencia directa y el respeto profundo de su  ritmo de aprendizaje.

Utiliza materiales manipulativos diseñados específicamente para favorecer el aprendizaje activo y significativo. Promueve un aprendizaje donde el niño elige, explora y se implica de manera natural, reforzando así su independencia y autoconfianza

Ayuda a la concentración, al desarrollo de la motricidad fina y gruesa, así como la construcción de un sentido del orden interno y externo donde proporciona seguridad y estabilidad.

B. Pedagogía Reggio Emilia

El niño como protagonista activo de su aprendizaje, con un fuerte componente artístico y expresivo.
Se basa en el trabajo por proyectos, donde se evidencia su proceso de aprendizaje y hay una gran  cooperación con la familia. Ayuda a fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y la expresión emocional.

C. Enfoque Pikler-Lóczy

Respeto profundo por la autonomía del niño desde la primera infancia.
Se fundamenta en el movimiento libre con  apego seguro y cuidado respetuoso.
Ideal para niños y niñas más pequeños  de 0 a 3 años, fomentando la  seguridad emocional y motricidad natural.

D. Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)

Se trata de un aprendizaje que  parte del interés del niño niña y se construye a través de experiencias significativas.
Se fundamenta en un trabajo colaborativo que fomenta el pensamiento crítico con una conexión de la  realidad. Es positivo para desarrollar competencias y aprendizajes significativos.

E. Enfoque tradicional 

El maestro o maestra  como transmisor de conocimientos, con actividades dirigidas.
Limita el espacio  para la creatividad y existe una escasa personalización.
Podemos  considerarlo menos adecuado para esta etapa por no adaptarse a las necesidades del desarrollo infantil.

No existe una metodología única que pueda considerarse la mejor en términos absolutos. Sin embargo, lo que sí se puede decir es que las metodologías activas y centradas en el niño, como Montessori, Reggio Emilia o el ABP, responden mejor a las necesidades del desarrollo infantil que los enfoques tradicionales.

En la práctica, muchos centros educativos adoptan un enfoque ecléctico, combinando elementos de varias metodologías en función del contexto, del grupo de niños y del criterio profesional del equipo docente.

Más allá de la metodología, la actitud del maestro o maestra  es fundamental debería basarse en :

Observar sin intervenir,proporcionar un entorno seguro, estimulante y rico en oportunidades fomentando la curiosidad y el descubrimiento ,acompañando emocionalmente en el proceso de aprendizaje del niño o niña.

La metodología más adecuada en la Educación Infantil es aquella que pone al niño y niña  en el centro del proceso de su aprendizaje, respetando su ritmo y  potenciando  su desarrollo integral y  su autonomía. Metodologías como Montessori, Reggio Emilia o el ABP, que se caracterizan por ser activas, flexibles y respetuosas, brindan un entorno educativo firme y adecuado a las necesidades reales de los niños en esta etapa crucial de su desarrollo.

Lo esencial para esta etapa de aprendizaje  es observar, escuchar y confiar en que el niño o niña con el entorno y apoyo adecuados, tengan la capacidad natural de aprender y desarrollarse plenamente.

● Hilar cuentas o cordones.
● Uso de plastilina para reforzar los dedos.