El otoño viste a Pontevedra con una luz dorada y melancólica que realza aún más la belleza de su casco histórico. Calles empedradas, plazas con historia, soportales que invitan a pasear sin prisa y rincones donde el tiempo parece haberse detenido.
Esta es una de las mejores épocas para descubrir una ciudad que ha sabido reinventarse sin perder su alma.

El casco antiguo de Pontevedra es peatonal, vivo y uno de los mejor conservados de Galicia. Fue pionero en peatonalizar su centro, lo que lo convierte en un lugar ideal para caminar, observar y dejarse sorprender.
En otoño, sus calles se llenan de hojas secas, terrazas acogedoras y una calma especial que enamora.

Visitaremos:

Plaza de la Peregrina y su iglesia

Esta icónica iglesia, de planta en forma de concha de vieira, es uno de los símbolos de la ciudad. Su fachada barroca y rococó da la bienvenida a los peregrinos del Camino Portugués.

Calle Michelena y Plaza de la Herrería

Zona de paso obligada, llena de vida, terrazas y soportales. Desde aquí puedes continuar hasta los Jardines de Casto Sampedro y el convento de San Francisco, cuyos árboles otoñales tiñen el entorno de colores cálidos.

Basílica de Santa María la Mayor

Un tesoro del gótico gallego con influencias platerescas. Situada en lo alto de la ciudad antigua, ofrece unas vistas magníficas del entorno.

Plaza de la Leña

Una de las plazas más pintorescas del casco antiguo. Rodeada de casas nobles y presidida por una cruz de piedra (cruceiro), es perfecta para hacer una parada en una de sus tabernas tradicionales.

Museo de Pontevedra

No es un solo edificio, sino un conjunto de varios palacetes que albergan una de las mejores colecciones de arte gallego, arqueología, pintura y objetos históricos.

Calle Real y sus plazas ocultas

Paseando por la Rúa Real descubrirás pequeñas plazas llenas de encanto, como la Plaza de Méndez Núñez o la Plaza de Pedreira, ideales para disfrutar de un café entre piedra centenaria y ambiente local.

Sabores y planes de otoño

En esta época, la gastronomía pontevedresa se llena de productos de temporada: setas, castañas y mariscos de gran calidad. Muchos locales del casco antiguo ofrecen menús especiales o tapas de otoño.

También puedes aprovechar el buen clima otoñal para hacer rutas a pie o visitar miradores cercanos. Un paseo por la ribera del río Lérez ofrece paisajes de postal, con los colores del otoño reflejándose en el agua.
Si te apetece algo más activo, puedes subir al Monte do Castro o asistir a eventos culturales como teatro, exposiciones, conciertos o festivales gastronómicos. Consulta la agenda local para no perderte nada.

Consejos para tu visita

  • El casco antiguo es totalmente peatonal, así que prepárate para caminar.
  • Lleva calzado cómodo (¡las losas pueden resbalar si llueve!).
  • Si puedes, visita entre semana para disfrutarlo con más tranquilidad.
  • No olvides mirar hacia arriba: los balcones, escudos y detalles de las fachadas son auténticas joyas arquitectónicas.

Pontevedra en otoño es una ciudad que se deja querer.
Su casco histórico, lleno de historia y belleza, invita a vivirla con los cinco sentidos.
Ya sea en un paseo al atardecer, entre hojas caídas y fachadas de piedra, o en una taberna probando sabores de temporada, Pontevedra tiene ese “algo” que la hace especial.

¿Estás listo para descubrirla? 🌿